Alumnos de secundaria toman clases frente a un edificio a punto del colapso

SECUNDARIA

Animal Político| Arturo Daen

A las 15:00 horas, los alumnos de la secundaria Enrique C. Olivares salen de clases, pero deben hacerlo en fila, pegados a la pared y escoltados por maestros y un policía. Su rutina cambió porque son vecinos del edificio de la calle Balsas número 18, donde murieron cuatro personas tras el derrumbe de dos pisos y, que después de un mes, está a punto del colapso total.

Las clases son escalonadas, para no usar los salones que están justo frente al edificio dañado, y no tener a los 415 alumnos en la escuela al mismo tiempo, según determinaron en reunión los padres antes de reiniciar labores el 10 de octubre pasado.

Sin embargo, ninguna medida les quita el temor de que el edificio pueda colapsar cuando sus hijos están en la escuela. Aunque la secundaria no sufrió ningún daño estructural, y por eso la SEP avaló el regreso a clases, la única puerta de acceso está frente al edificio en ruinas.

“Hace años, el director del turno vespertino agarró de oficina una parte y cerró la puerta de emergencia, la desaparecieron”, cuenta Georgina Mendoza, madre de familia. Por eso, dice, una de las exigencias es que pueda hacerse lo antes posible una salida de emergencia.

Los directivos de la escuela se negaron a cualquier entrevista para explicar si la demanda de los padres ya fue informada a la Secretaría de Educación Pública, o si han hecho alguna denuncia a protección civil de la Ciudad de México. La única certeza es que las clases continuarán bajo esas condiciones, según le han dicho a los padres de familia.

La escuela está en una zona de riesgo y los niños “no están cien por ciento seguros”, agrega Georgina. De hecho, hubo alumnos que se cambiaron de escuela por temor. La única medida gubernamental como precaución es el acordonamiento de la calle y la presencia de un policía para evitar el tránsito en la calle Balsas.

Este edificio ni siquiera está incluido en la lista de las primero 13 demoliciones anunciadas por el gobierno de la Ciudad de México el pasado 10 de octubre.

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