“Te conozco bien a ti y a tu familia, los tenemos vigilados”

elimparcial.com | Eduardo López

HERMOSILLO, Sonora(GH)

“Sabemos todo de ti, cab…, no te estés haciendo el vivito, te tenemos bien vigilado y tienes que hacer lo que te decimos”, fue la orden expresa que retumbó en el oído de “Gerardo” y que le hizo estremecer todo el cuerpo.

Por un momento el padre de familia dudó en tomar la llamada al no conocer la clave telefónica de donde le marcaban, pero decidió hacerlo sin imaginar que a partir de tocar un botón viviría una de las experiencias más aterradoras de su vida.

“Buenos días”, le dijo la voz de un hombre, y “Gerardo” respondió el saludo de manera amable. De ahí en adelante la situación no sería tan cordial.

El interlocutor le dijo que era el jefe de una célula de un grupo criminal y que, hacía días, unos policías habían detenido a uno de los suyos por medio de una llamada anónima que había salido desde su teléfono, y que eso les había costado mucho dinero.

“Gerardo” se comenzó a asustar, apenas pudo señalarle a su extorsionador que él no había hecho ninguna llamada a ninguna autoridad, pero el hombre reviró que sí.

“Mira hijo de tu chin… mad… sabemos que tú fuiste, a mí no me interesa quién hizo la llamada, es tú número, tú tienes el teléfono, tú me contestaste, así que te ching… y me voy a ir sobre ti, te conozco bien a ti y a tu familia, los tenemos vigilados”, le dijo el verdugo.

EN SUS MANOS

El padre de familia sonorense estaba ya en un camino sin retorno. El miedo le impidió colgar aquella llamada. En su mente se preguntaba si estaba viviendo una pesadilla e iba a despertar, pero era la realidad: Era víctima de la delincuencia.

La situación fue óptima para los criminales: “Gerardo” estaba solo en casa cuando recibió esa llamada. Sin poder comentarlo con nadie comenzó a realizar todas las acciones que le pedía el criminal.

Le dijeron que tomara su billetera, las llaves del carro, el cargador de su teléfono, y que quebrara algunos vasos o platos antes de salir de su casa, y que al hacerlo dejara la puerta entreabierta, y se fuera pronto a un hotel, de preferencia a las afueras de la ciudad.

Una de las principales instrucciones fue que por nada terminara la llamada. Luego le pidieron que entrara a una tienda de conveniencia y que adquiriera un teléfono con cámara. En todo momento, el delincuente le decía que lo iba siguiendo, que lo observaba, lo que aumentaba el miedo que “Gerardo” sentía.

INSTRUCCIONES

Le pidieron que encendiera el teléfono nuevo y les pasara el número nuevo que le habían asignado. Sin cortar la llamada en su teléfono anterior, le marcaron al otro número y le pidieron que, ahora sí, colgara en su anterior teléfono, le quitara la batería y lo tirara a la basura.

Luego le dijeron que dejara su auto alejado del hotel donde se iba a hospedar, de preferencia en un sitio público, a lo que el hombre obedeció. Al llegar al hotel le exigieron que se quitara la camisa y se tomara dos fotografías.

Mediante una clave que él mismo proporcionó, los delincuentes “hackearon” la cuenta de WhatsApp de “Gerardo”, y éstos enviaron las fotos a sus familiares con un texto donde la misma víctima les decía a los suyos que estaba secuestrado y que lo ayudaran.

El mal sueño del hombre terminó con el pago de 100 mil pesos a los criminales por medio de una transacción financiera y hasta entonces, cortaron la llamada.

MONTAJE

“Se hace una situación muy creíble que genera un caos en la familia rápidamente, porque la familia va a la casa, ve la puerta abierta, cosas tiradas y rotas, lo que hace suponer que hubo violencia.

“Tratan de llamarle al celular y éste se encuentra apagado; aunado a eso les están diciendo que lo tienen secuestrado y que si no acceden a lo que piden lo van a comenzar a torturar, entonces es muy creíble para la familia”, manifestó Adrián Noriega Olivarría.

El jefe de grupo de la Unidad de Secuestros y Extorsiones de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), indicó que existe al menos otro tipo identificado de extorsión telefónica dirigido a los empresarios.

En este, agregó, los delincuentes le invierten un poco de dinero para enviar un arreglo floral, un pastel o una botella de vino, con una tarjeta; en ésta le escriben un mensaje que generalmente dice: “Espero le guste el presente, de parte de su amigo “fulano de tal”, agregan algunas siglas y le dejan un número telefónico.

Cuando el dueño del negocio se comunica a ese número, contó, le comentan que se trata de algún grupo delictivo, que son una célula del crimen organizado y que necesita “cooperar” con ellos para dejarlo trabajar.

Contactar a los negocios se les facilita por las páginas de Internet de las mismas empresas o el directorio telefónico, y para enviar los presentes contactan a cualquier florería o negocio que tenga servicio a domicilio y pagos electrónicos.

“Nosotros tenemos identificado de dónde son estos grupos, de hecho se han realizado algunas detenciones en otros estados a raíz de la colaboración entre las fiscalías; hemos identificado que estas bandas son de Tamaulipas, Chihuahua y Jalisco”, resaltó Noriega Olivarría.

Sonora no es el único Estado en que se realizan este tipo de extorsiones, apuntó, ya que se realizan por lo general en todo el País y no cambian su modalidad de una entidad a otra.

El delincuente en la mayoría de los casos, declaró el funcionario, se vale de la información que la misma víctima le otorga de manera involuntaria, y donde muchas veces son niños o adolescentes los que participan.

Apuntó que los grupos delictivos que extorsionan no se enfocan a víctimas por cierto nivel socioeconómico, si pertenecen a un gremio o tienen determinada profesión, ya que ocurre también con personas que no tienen dinero y que incluso se endeudan para salir de la situación.

“Nosotros lo que recomendamos es colgar de manera inmediata y reportar, y si tienen desconfianza o miedo, por lo menos pedir ayuda a alguien que esté cerca o marcar con otro número a algún familiar”, enfatizó, “pero de preferencia les decimos que no contesten números que no conozcan”.