Confirman tormentas de polvo y arena sin precedentes en la frontera de México y EU

Las tormentas de arena y polvo registraron episodios sin precedentes durante 2025 en China y la frontera entre México y Estados Unidos, donde las concentraciones de partículas contaminantes alcanzaron niveles muy peligrosos para la salud.
Aunque son parte de procesos naturales, estos eventos se están intensificando por la degradación medioambiental, las sequías y la mala gestión del agua y del suelo, indicó la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su boletín sobre el polvo atmosférico.
En los casos citados hubo cierres de escuelas, de carreteras y aeropuertos, además de accidentes mortales por falta de visibilidad.
China sufrió uno de los episodios más severos en abril de 2025, cuando una gigantesca tormenta de polvo llegó allí desde Mongolia, convirtiéndose en la más intensa registrada en el país en la última década por su magnitud, duración y extensión.
Pero lo más grave fue que en ese evento las concentraciones horarias de partículas inhalables (PM10) superaron los mil microgramos por metro cúbico, mientras que algunas zonas alcanzaron entre 3 mil y 4 mil microgramos.
Para ese tipo de partículas, OMS recomienda valores de 15 microgramos como promedio anual y 45 microgramos en un día, pero estos últimos episodios no deben superar los 3 a 4 días al año.

La OMM indicó que en la frontera desértica entre México y EE.UU., la ciudad de El Paso, Texas, acumuló 50 días con tormentas de polvo, más del doble del promedio anual y la mayor cifra desde 1935.
El episodio más extremo ocurrió el 18 de marzo, cuando una tormenta de arena se prolongó durante más de seis horas consecutivas.
Ese día, la concentración promedio diaria de PM10 alcanzó los 2.064 microgramos por metro cúbico, mientras que el máximo horario llegó a 8.142 microgramos, el valor más alto medido en Texas desde que comenzaron los registros hace 27 años.
La OMM recuerda en su boletín que las tormentas de arena y polvo representan una amenaza para más de 150 países.
Además de deteriorar la calidad del aire y aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, estos fenómenos reducen la productividad agrícola, afectan los ecosistemas, dañan la infraestructura y alteran el transporte, el suministro de agua y los sistemas energéticos.
Cada año, alrededor de 2 mil millones de toneladas de polvo ingresan a la atmósfera y pueden recorrer miles de kilómetros, atravesando continentes y océanos.
Frente a este escenario, el boletín también destaca que la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías satelitales mejoran la detección de fuentes de polvo, así como los pronósticos, lo que a su vez permite emitir alertas más rápidas y precisas.
Con información de EFE / López-Dóriga Digital.
